
La frustración se presenta de muchas formas. Desafortunadamente, descubrirás que incluso las cosas pequeñas pueden meterse bajo tu piel, especialmente cuando se acumulan. ¿Cómo evitas que las frustraciones diarias gobiernen tu vida?
Índice de contenido
- 1 Reducir las frustraciones diarias
- 2 Manejar la frustración no es imposible
- 2.1 Examina la frustración
- 2.2 Conoce la causa
- 2.3 Pregúntate si tu frustración está fuera de lugar
- 2.4 Ajusta tu tiempo
- 2.5 Elimina la aleatoriedad del día
- 2.6 Pregunta si vale la pena luchar por ello
- 2.7 Practica la escucha consciente
- 2.8 Buscar descargarte
- 2.9 Da un paso atrás
- 2.10 Abraza la emoción y luego déjala ir
- 2.11 Actuar cuando estés tranquilo
- 2.12 Identifica lo que querías en primer lugar
- 2.13 Tomar una decisión
- 2.14 Relacionado
Reducir las frustraciones diarias
No todo el mundo sabe gestionar bien la frustración. No se enseña en las escuelas (aunque debería serlo) y nuestros padres no siempre fueron los mejores ejemplos. Incluso si estás entre los pocos afortunados que crecieron rodeados de personas que nunca parecieron frustradas, es probable que nunca hayamos aprendido a canalizar nuestra frustración en algo positivo o bueno.
Manejar la frustración no es imposible
Estos consejos esenciales te ayudarán a mantener la calma, incluso en las circunstancias más frustrantes.
Examina la frustración
Primero, debes determinar si se trata de una frustración común o un síntoma de algo mayor. ¿Qué está sucediendo? ¿Cómo estás reaccionando? Si descubres que reaccionas exageradamente a la frustración, es posible que el estrés que sientes no tenga nada que ver con la frustración. Si ese es el caso, querrás abordar el problema mayor. Sin embargo, puedes gestionar fácilmente las pequeñas frustraciones.
Conoce la causa
Una vez que hayas determinado cuál es la frustración, tómate un tiempo para comprender por qué la situación te resulta frustrante. Si no estás seguro, es posible que desees dedicar un tiempo a pensar o incluso escribir tus palabras en un papel para comprenderlo mejor.
Pregúntate si tu frustración está fuera de lugar
Si crees que la causa de la frustración eres tú, pregúntate por qué. Tu respuesta te dirá mucho. Si surgen palabras como “estúpido” o “vago”, es probable que estés respondiendo a algún desencadenante que no tiene nada que ver contigo. No todas las frustraciones tienen una causa o solución clara. A veces suceden cosas que escapan a tu control y simplemente necesitas dejarlas pasar.
Ajusta tu tiempo
Nadie puede lidiar con la frustración cuando está cansado y le falta energía. Ocúpate de las frustraciones cuando estés en tu punto máximo de energía y capacidad. Por ejemplo, si no eres una persona mañanera, guarda las tareas frustrantes para la tarde.
Elimina la aleatoriedad del día
Al establecer un horario o mantener una rutina estricta, hay menos lugar para sorpresas que puedan resultar frustrantes. Evita la aleatoriedad creando un horario que incluya incluso las tareas más mundanas de tu día, como cepillarte los dientes.
Pregunta si vale la pena luchar por ello
La frustración surge cuando intentas controlar algo que está fuera de tu alcance. Pregúntate si esta es una batalla que vale la pena seguir o si puedes dejarla pasar.
Practica la escucha consciente
Muchas frustraciones surgen cuando no nos comunicamos bien con otra persona. Desacelerar. Escucha lo que dice la otra persona. Reitera su posición demostrando que tienes claro lo que dicen. Tómate el tiempo para pensar en su respuesta y asegúrate de que ambos tengan claro lo que intentan decir.
Buscar descargarte
La frustración eleva los niveles de adrenalina. Golpea una almohada, haz ejercicio, limpia la casa. Haz algo físico para liberar la energía reprimida.
Da un paso atrás
Lo más inteligente que debes hacer cuando te sientes frustrado es dar un paso atrás. Respirar. No reacciones. Tómate un minuto para distanciarte de la situación para poder preguntar qué acaba de pasar e intentar encontrar una respuesta. Al salir de la situación, puedes ver las cosas de manera más objetiva. Pregunta si esta situación tiene ventajas o desventajas. Recuerda si has estado aquí antes y has salido ileso. Incluso si este es un territorio nuevo para ti, es probable que no lo sea para otra persona. Recuerda que sobrevivirás a este desafío.
Abraza la emoción y luego déjala ir
Cuando estás frustrado, estás aportando muchas emociones a una situación. Tu primera reacción podría ser reprimir estos sentimientos. En lugar de presionarlos e intentar ignorarlos, identifica lo que estás sintiendo y luego permítete sentirlo antes de dejarlo ir. Eso evita que las emociones controlen la situación.
Actuar cuando estés tranquilo
Cuando creas que estás fuera de las emociones y que eres capaz de actuar racionalmente, haz precisamente eso. Debes tomar todas las decisiones desde tu yo lógico, no desde el emocional. El objetivo es responder a una situación frustrante, no reaccionar.
Identifica lo que querías en primer lugar
La frustración tiende a ocurrir cuando no obtienes algo que deseas. ¿Qué desencadenó esta frustración? ¿Fue esto un deseo o una necesidad? Si es un deseo, ¿es práctico o razonable? ¿O es algo que debes dejar ir?
Tomar una decisión
Al final, la frustración sólo te deja dos opciones: aceptar el status quo, incluso si es doloroso, o cambiar la situación para aliviar la frustración. Decide cuál va a ser. Si sigues el status quo, debes aceptar la frustración como parte de esta decisión y aprender a vivir con ella o dejarla ir.
Gestionar la frustración no es difícil siempre que puedas mantenerte al margen de las emociones del momento. Mantén el control sobre ti mismo y tómate el tiempo para pensar las cosas detenidamente. Luego actúa según sea necesario.
Cuando te enfocas en manejar la frustración, eres libre de convertirte en una persona más tranquila y feliz. No dejes que las frustraciones diarias te derriben. Mantén la calma y aplica estos consejos y pronto verás un cambio en tu forma de afrontar la vida y afrontar el mundo.